Correo de Mauro

Queridos amigos de Alemania, ya es casi un año desde que regrese de ese país lleno de gente tan linda, parece que fue ayer el día en el que pise por primera vez el aeropuerto de Frankfurt, muchas cosas cambiaron desde ese mismo momento el clima, la gente, el horario, entre muchas otras diferencias que existen entre los dos países.

Creo que o más complicado a parte del frío en Alemania es el no poder entender casi nada de lo que dicen, el idioma es algo que me complico mucho por un buen tiempo. El comienzo de mi año de voluntariado también tuvo otros problemas, es muy complicado entender al principio todo lo que es el intercambio cultural. Ya que después de un tiempo me di cuenta que es algo abismal, entonces podemos decir que el no poder expresarme en alemán, sumado al invierno y a parte el choque cultural es algo que a muchos nos aria pensar mucho en quedarnos o no terminando un año de voluntariado en Alemania.

 

Pero creo también que el ser humano es un ser que puede acostumbrarse a todo y así paso con migo, como no podía hablar me dedique a observar, a observar todo lo que pasaba frente a mí, a fijarme hasta en el mas mínimo detalle, todo con el afán de entender que es lo que me quieren decir, haciendo esto puede entender también que las personas no siempre son lo que aparentan, creo en lo personal que vi mucho más de lo que las personas ven en los otros.

Mi año de voluntariado transcurrió muy bien, conocí muchísimo de ese gran país, tuve el privilegio de conocer grandes amigos, personas que siempre estaban hay apoyándome en lo que necesitaba, siempre preocupados por mi bienestar.

Mi año de voluntariado lo realice en una finca de productos orgánicos se llama hof woerme, aquí conocí a muchos jóvenes, jóvenes que en lo esencial pensaban sobre el mundo casi lo que yo pensaba, podíamos analizar problemas que ahora tenemos y que nos afectan a todos, por ejemplo el hecho de que se producía gran cantidad de alimentos en el mundo pero no eran repartidos equitativamente, o la problemática de que las nuevas generaciones casi no saben de donde ni cuanto cuesta producir algo. Puedo decir que después de unos cinco meses ya me sentía en casa, con los problemas y contradicciones normales en una familia, pero me sentí en casa.

Después de un buen tiempo decidí cambiar de proyecto, quería conocer mucho mas quería saber que se siente estar en una familia de Alemania, es por eso que desde el noveno mes me traslade a Osnabrück y tuve el privilegio de vivir con una familia, una familia que me dio tanto, personas maravillosas que me hicieron también sentir como en casa, y hay viví cerca de medio año hasta que se terminó mi voluntariado.

En Osnabrück hice mi servicio de voluntariado en una finca de productos orgánicos también pero tiene la particularidad de trabajar con personas con capacidades diferentes, no se imaginan lo que significo esto para mi, puso a prueba mi paciencia y mis conocimientos en lo que se refiere al idioma y a la agricultura, ahora puedo decir que extraño mucho esos hermosos lugares en los que realice mi primer año de voluntariado.

Cuando estuve en Alemania también puede observar una problemática existente y hasta ahora existe para con nosotros los que somos de Latina América siempre me molestaron preguntas como: ¿En Ecuador hay Internet?, o En Ecuador existen computadoras? Cosas así, que algunas veces me daba risa e iras. El enfoque internacional sobre el hambre en el mundo también es algo que me llama la atención por ejemplo dicen que nosotros somos pobres, ¿pero por que?, podemos decir que en Ecuador no tenemos el nivel de desperdicio que Europa, pero pobres?, hay que hacer otra definición de esa palabra. Algo que también me llamo la atención fue las preguntas que en una entreviste me hicieron y la pregunta era ¿Mauro que aprendiste en Alemania que ahora puedas llevar a Ecuador para ayudar a la gente “Pobre”? a lo que yo respondí: He aprendido que mi país es hermoso y de gente amable y alegre, tenemos problemas como todos los países, pero lo que mas aprendí en Alemania es a valorar a mi país.

Ahora ya estoy cerca de un año en Ecuador y puedo decir que muchas veces extraño estar nuevamente en Alemania.

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